Bienestar con Retention Strategies

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Meriendas saludables

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La lonchera escolar, refrigerios, snacks son necesarios para nuestros pequeños. Los niños tienen una capacidad estomacal reducida, lo que hace que, en 3 comidas principales solamente, no lleguen a cubrir las necesidades nutricionales que necesitan a lo largo del día. Por eso la lonchera, no es un “recreo” de una buena alimentación, al contrario, es un momento clave para brindar los nutrientes y calorías necesarias para continuar el día. Para poder ofrecer a nuestros hijos una lonchera nutritiva debemos tener en cuenta los siguientes puntos Debe ser planificada: la planificación nos ayuda a no desperdiciar tiempo, a elegir alimentos nutritivos y balanceados y a no caer en la monotonía y falta de variedad. Tener recipientes térmicos: es importante el mantenimiento de los alimentos que les enviamos, ya que podrían llegar dañados o perder sus propiedades nutritivas. Deben ser llamativas: la comida entra por los ojos, no sólo en los adultos, sino en los niños también. Podemos invertir un poco de tiempo en la presentación de los alimentos que vamos a mostrar. Deben ser nutritivas: los snacks o productos con calorías “vacías” no aportan con nada más que con calorías, es decir que no voy a obtener ningún beneficio adicional al de llenarlo. Por lo tanto, debemos pensar en ofrecer frutas, vegetales, proteínas animal o vegetal, grasas saludables, y carbohidratos complejos o integrales. Debe incluir agua: el agua es el mejor hidratante, los niños en la escuela no necesitan de bebidas hidratantes o energizantes o jugos altos en azúcar.

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Crea una rutina de sueño

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Las rutinas facilitan el sueño en los niños, pues les proporcionan seguridad y confianza al saber qué esperar cuando llega el final del día Hay que probar estas rutinas: 1. Establecer una hora concreta y procurar seguirla. El reloj interno del hijo se ajusta más rápidamente a la rutina si ésta sigue un patrón natural y constante. A los niños les gusta, en cierto modo, tener una hora definida para irse a la cama y para despertarse, aunque esto no significa que no se pueda ser flexible cuando la ocasión lo requiera. 2. Las siestas no deben hacerse muy cerca de la hora de acostarse, ya que pueden retrasar el sueño de la noche. 3. Avisarle justo antes de la hora fijada, anunciando al pequeño que va a hacerse de noche pronto. A esta edad decirle que faltan cinco minutos para irse a la cama no le servirá de nada, pues aún es incapaz de asimilar el concepto del tiempo. También se puede poner una alarma a una hora concreta de modo que cuando suene, el hijo sepa que es el momento de abandonar el juego e irse a dormir. 5. Darle un baño caliente antes de acostarse. El agua tibia le ayudará a conciliar el sueño. Aprovechar para que juegue en el baño con algún juguete o libro a prueba de agua. 6. Ponerle ropa cómoda para dormir, ni muy ligera ni muy calurosa. 7. Apagar la luz. Cuando anochece el cerebro produce una sustancia química llamada melatonina, que induce al sueño. Para mantener el ciclo luz-oscuridad, comprueba que la habitación del niño esté a oscuras. 8. Contarle un cuento. Este clásico recurso lleva funcionando siglos. 9. Ponerle música relajante mientras se le cuenta una historia preferida hasta que duerma. 11. Evitar que se acueste justo después de beber un biberón. Si lo hace tendrá que lavarse bien los dientes antes de dormir, ya que la leche o los jugos pueden provocarle caries. 12. Decirle “buenas noches” cuando sea el momento de abandonar la habitación.

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A la hora de estudiar

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Seis pasos para estudiar mejor ¿De qué te servirán las técnicas de estudio? Te facilitarán los aprendizajes académicos y te ayudarán a obtener mejores resultados en los exámenes, sobre todo cuando empieces la secundaria. 1. Presta atención: los buenos hábitos de estudio empiezan en la clase He aquí algo que probablemente te sorprenderá: ¿sabías que antes de que te pongas a estudiar ya has empezado a hacerlo? ¿Cómo es posible? Cuando prestas atención en clase y tomas buenos apuntes, estás empezando el proceso de aprendizaje y estudio. 2. Los buenos apuntes facilitan el estudio ¿No sabes tomar apuntes? Empieza anotando la información que explique o escriba en la pizarra tu profesor durante la clase. Intenta hacer buena letra para que después entiendas tus apuntes. También es una buena idea tener los apuntes, exámenes, pruebas sorpresa y documentos de trabajo ordenados por asignaturas. 3. Si planificas el estudio con antelación, luego te alegrarás de haberlo hecho Esperar al jueves por la tarde para estudiar el examen del viernes te obligará a hincar los codos durante toda la noche, ¡lo que no tiene nada de divertido! Además, difícilmente darás lo máximo de ti mismo si no pegas ojo en toda la noche. Una de las mejores formas de asegurarte de que eso no te pasa a ti es planificando el tiempo de estudio con antelación. 4. ¡Divídelo en secciones! Cuando tengas que estudiar mucho material, te ayudará dividirlo en secciones. Supongamos que tienes una prueba de ortografía sobre 20 palabras. En vez de pensar en todas las palabras a la vez, intenta dividir el trabajo en bloques de cinco palabras y estúdiate uno o dos bloques cada día. ¿Cuánto tiempo seguido puedes estudiar cada tarde? La mayoría de los cerebros solo pueden concentrarse atentamente en algo durante unos 45 minutos. 5. Si estás estancado, pide ayuda No se puede estudiar bien cuando uno no entiende la materia. Asegúrate de pedir ayuda a tu profesor si hay algo que no acabas de entender. 6. ¡Duerme a pierna suelta! El examen es mañana. Tú cerebro necesita tiempo para asimilar toda la información que ha incorporado. Intenta dormir bien por la noche y mañana te sorprenderá lo bien que te sabes la materia.

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Bienestar con Retention Strategies

Es importante que hagas un compromiso contigo mismo y más que hacer una dieta en particular, es tener un estilo de vida saludable, hacer pequeños cambios que resulten en grandes resultados. ¡Así que adelante, mantén un balance físico, emocional y espiritual para que disfrutes más la vida!

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